Circuitos Cortos de Comercialización

Las grandes ciudades han crecido históricamente en lugar de fácil acceso a los alimentos, a menudo cerca de tierras fértiles y productivas. Hasta hace relativamente poco, los alimentos frescos y de consumo diario (hortalizas, sobre todo) se producían en las propias ciudades o en territorios periurbanos. De hecho, aunque, al menos 1/3 de los alimentos consumidos en las ciudades de todo el mundo se producen en zonas urbanas y periurbanas.

No obstante, y por diversas razones (petróleo, especulación de sólo periurbanos, precio de la tierra, creación de grandes centros logísticos en zonas periurbanas), durante el siglo XX se dio un proceso de “desacoplamiento” entre la producción y consumo de alimentos, lo que ha provocado un retroceso de las producciones urbanas y periurbanas.

Este escenario, así como otros factores como una legislación y políticas agrarias y comerciales, han facilitado el camino para que la gran distribución organizada haya vivido un proceso de concentración empresarial que ha permitido seguir aglutinante poder y tener un mayor control sobre las dinámicas internas de la cadena agroalimentaria, donde cada vez más está dominada y controlada por la distribución o, mejor dicho, los grandes distribuidores.

El modelo de consumo no separado del modelo de producción y comercialización de nuestros alimentos. Si estos hábitos piden un producto de bajo precio en alimentación lo que está provocando es que se promueva una producción a gran escala para poder tener en el mercado grandes producciones de alimentos a bajo precio. De esta manera se beneficiará a quien más cantidad de producto pueda ofrecer.

Gran parte de los alimentos que se consumen en Cataluña, y sobre todo en el área metropolitana de Barcelona, ​​como es la comarca del Maresme, se compran en establecimientos desvinculados de la producción. Esta desconexión entre los dos extremos de la cadena alimentaria tiene consecuencias nefastas para cada uno de ellos, desde la pérdida de calidad de los alimentos y desconocimiento por parte de las personas consumidoras, hasta la desaparición de la producción a pequeña escala y de proximidad.

Como crítica al modelo agroalimentario productivista y de concentración de poder de la distribución agroalimentaria, en los últimos años han surgido nuevos modelos de producción y comercialización que permiten acercar los alimentos desde la producción al consumo, pero, sobre todo, acercar el mundo rural con el mundo urbano.

De hecho, en este escenario de crítica y de búsqueda de modelos alternativos se produce una fuerte alianza entre los campesinos y campesinas que hacen una apuesta por la agricultura ecológica y un sector de la población que apuesta por un consumo saludable, crítico y consciente dada desconfianza y confusión creada por la expansión de la gran distribución comercial. Alianza entre campo y ciudad a partir de un pacto social para la agricultura y los canales alternativos de comercialización.

Por Circuitos Cortos de Comercialización entendemos aquellas formas de circulación agroalimentaria que se caracterizan por la presencia de un solo intermediario como máximo entre el producto final y el consumidor.

Ahora bien, dado que esta definición da pie a confusión y donde el canal moderno de distribución puede cumplir este criterio, también tenemos que hablar de espacios comerciales donde la producción y el consumo tienen un alto poder de decisión respecto a qué y cómo se produce y respecto a la definición del valor de lo que se produce.

Estos circuitos cortos se pueden dar en los mercados locales, como el caso de la venta directa de los agricultores que tienen parada, pero también nos podemos encontrar con una venta directa que se realiza a cientos de kilómetros. Nos encontramos en la dificultad de poder definir conceptos como local o proximidad, pues variará en función del contexto.

El concepto de canales cortos se debe hacer desde su parte política donde se aborda el compromiso y las relaciones entre personas, el conocimiento mutuo y la responsabilidad compartida, más allá del número de escalones que tenga la cadena de distribución. Es decir, unos canales que se caractericen por la proximidad espacial entre producción y consumo, el acercamiento de las esferas de consumo y producción, la reinstauración de la confianza entre el productor y el consumidor y la articulación de nuevas formas de asociación.

Los circuitos de proximidad no son únicamente una forma de comprar y vender productos, sino que debe ser un modelo realmente transformador y que avance en valores de la construcción de soberanía alimentaria.

A pesar de la dificultad de tipificar y definir los diferentes circuitos cortos de comercialización existentes, a partir de los valores defendidos por la soberanía alimentaria, se pueden describir 6 grupos: Grupos de Consumo, Cooperativas y Asociaciones de consumidores, Mercado de Labrador, Tienda de Payeses, comedores Col • lectivos o Consumo Social y Venta Directa en Finca.